sábado, 9 de enero de 2016

PÓRTICO

Parafraseando a Macedonio Fernández, no sé cómo empezar un blog, o sea que lo único que se me ocurre para empezarlo es escribir la primera frase.
La decisión de inaugurar este blog viene de lejos, pero ha sido atrasada por las muchas dudas, y no diré que todas estén resueltas ahora mismo. Ante todo, es un género nuevo de eso que podríamos llamar egoliteratura, y yo, aunque soy novelista, soy pudoroso, tanto que no voy a hablar de ese pudor fuera de reconocerlo aquí y ahora. Me impresionan y casi asustan las proporciones que cualquier texto (imaginemos uno íntimo) pueden adquirir en internet. Pero es que, además, he sido hasta ahora bastante conservador frente a la revolución digital y sus beneficios supuestamente democratizadores. No tanto como para ir diciendo, como hace más de un fósil literario, que adoro las máquinas de escribir -que nunca utilicé y que me parecen felizmente olvidadas-, pero es cierto que soy, digamos, bastante canónico (elitista, para algunos) y que hasta ahora he mirado con algo de desdén la proliferación de textos en la red y la logorrea de vanidad literaria en la selva digital. Lo admito: fui de los que creyeron que internet era el espacio de los narcisistas y los incapaces de publicar y moverse en el campo de juego convencional y “serio”. Sin embargo, empiezo sentirme en transición, decepcionado con el pasado y curioso por el futuro, y por eso me tienta jugar con las dos barajas: la analógica, académica e impresa, la de los escritores y profesores tradicionales, y la digital, caprichosa e incierta. 
El ejemplo de la perseverancia de mi hermano con su blog ha sido, sin duda, importante. Pero, una vez vencidos los remilgos y prejuicios, con la decisión ya tomada, vienen ahora otras opciones nada fáciles de resolver, sobre todo relativas al tono y al contenido. ¿Tono zumbón y jocoso, propio de tertulia bien regada con vino? ¿Rigor académico, con citas y notas, con afirmaciones justificadas y reflexiones sesudas sobre literatura, que es, al fin y al cabo, mi mayor dedicación, profesional y personal? ¿Autopromoción literaria para levantar el negocio, que anda de capa caída? ¿Bitácora de la vida cotidiana, sublimando rutinas y detalles para soñar que escapo de la mediocridad? ¿Análisis de la realidad y opiniones políticas en tiempos difíciles (como si hubiera tiempos fáciles)? Y hay más preguntas, por ejemplo sobre los lectores: ¿escribir para los que ya te conocen o para los desconocidos? ¿Cuál es, además, la medida de la satisfacción como bloguero: la cantidad de seguidores o la interacción con ellos? ¿O acaso lo único que importa es la tenacidad del proyecto personal? 
He curioseado en bastantes blogs últimamente, y confieso que algunos me han resultado algo deprimentes, no tanto por los textos, sino por la evidente decadencia a partir de una ilusión inicial que no ha tenido apenas continuidad. Conozco a más de un amigo que ha salido derrotado sin haber conseguido ni un solo comentario de un lector. En el ámbito literario, los hay de muchos tipos: hay escritores que han apostado bastante por la eficacia del blog, como Eduardo Moga, Alberto Olmos o Vicente Luis Mora. Otros, en cambio, apenas lo utilizan como noticiero bastante superficial de su carrera comercial. También los hay pretendidamente contestatarios, con más o menos gracia, que pretenden burlarse del sistema literario aunque se les nota mucho la nostalgia de los tiempos aristocráticos.
A veces creo que me gustaría más crear un blog monotemático de baloncesto o ciclismo, que son los dos deportes que me apasionan (y que, por supuesto, no he podido practicar en serio nunca) y sobre los que no me cansaría de opinar y discutir. O sobre televisión, a la que (lo confieso) le dedico mucho tiempo cada día. En cambio, me da una cierta pereza crear un diario de lecturas y llenar la red con más gustos de consumista literario. Sin duda, la razón última es que cada día me cuesta más entrar en una librería.
Con sinceridad, no sé ahora mismo cuál de las opciones (incluido el silencio) será la que triunfe. Machadianamente, habrá que ponerse en marcha y hacer el camino.

25 comentarios:

  1. Si lo vas a dejar, que no sea por tener cero comentarios. Ánimo, te leemos.

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    1. ¡Gracias, amigo anónimo y absolutamente desconocido!

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  2. Te leeremos, que eres sabio y piensas y dices cosas interesantes.

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    1. Seré sabio en todo caso porque tengo amigos sabios.

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  3. Blogger es muy soso. Mejor wordpress.

    Uri

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    1. Las amenazas están para cumplirlas. Piensa que espero dedicar una entrada a verificar la existencia de la literatura costarricense.

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    2. Si vas a intentar eso, veo que ya decidiste la temática del blog:mitología, seres fantásticos y afines. Con más gusto te leeré.

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  5. Siempre disfruté mucho tus clases. Seguiré este blog definitivamente. Espero no optes por el silencio. Pamela

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  6. Pablo Sánchez blogger?? No me lo pierdo!

    Mayte

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    1. ¡Y ya verás cuando empiece mi videoblog de moda!

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  7. Es un gusto leerte en este blog. Ojalá sean muchas las publicaciones.

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    1. Muchas gracias, querido Carlos. A ver hasta dónde llegamos.

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  8. Gustazo de leerte, siempre. Un consejo: fija una regularidad (en plan "publico lunes, miércoles y viernes") o avisa de los nuevos posts por Twitter.

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    1. Gracias por el consejo. Tienes razón. No tengo mucha experiencia en estas cosas, y ni siquiera tengo cuenta de Twitter.

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  9. Pablito Pablito. Felicidades. Te leemos.

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  10. Aquí otro que aporta un comentario y promete seguir el blog. Me fío de quien lo ha recomendado. Un saludo.

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  11. ¡Persevera! Onetti te vigila. Te leemos.

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  12. Que experimentes cosas de interés en este medio que, como comentas, tiene cosas buenas y malas, como todos. Te seguiré con ganas.
    Abrazos.

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  13. Me da mucho gusto saber que podré leerte en este blog. Para mí es una suerte. Me inquieta, eso sí, que me hayas adelantado por la derecha (no hacer lecturas ideológicas, please, sólo viales). Que tú tengas un blog y yo, que juego en casa, siga sin tener uno en condiciones... manda güevos (sic). Un abrazo!

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